Entrevista a Las Poderosas, las superwomans guatemaltecas que luchan por erradicar la violencia machista

Adelma Cifuentes, Lesbia Tellez, Telma Ajin, Telma Sacerño y Rosa García se conocieron en el Centro de Investigación, Capacitación y Apoyo de la Mujer (CICAM) de Guatemala, un centro que ayuda a las mujeres que han sufrido violencia machista. Cuando el dramaturgo y director de teatro argentino Marco Canale llegó a Guatemala las cinco decidieron participar en el primer proyecto audiovisual que se llamó "Hoy puedo ser", un vídeo que refleja sus historias de vida. A partir de ahí decidieron seguir trabajando juntas y hoy Las Poderosas es también una asociación conformada por diez mujeres, todas supervivientes del sistema patriarcal. Y es que como nos decía Silvia Trujillo, socióloga y miembro de la asociación, “el nivel de violencia es tan alto, que al final el factor de riesgo en Guatemala es ser mujer”. Las conocimos en el VII Festival de Cine Invisible celebrado del 16 al 22 de octubre y organizado por KCD-ONGD.

Encarcelamiento femenino: el mal ejemplo brasileño

Visitar cárceles de mujeres es ser testigo de la crueldad del sistema penal y de su capacidad de actuar del modo más brutal posible. Es un sistema que tiene el poder de quitar mucho más que la libertad; que reduce a las personas a los episodios aislados que la justicia consideró en un momento dado que eran crímenes y que, a partir de ahí, pasa a tratarlas como si no tuviesen más derechos: convierte vidas en números sin acceso a las condiciones mínimas de existencia garantizadas por la legislación y las pone a sobrevivir en ambientes extremadamente insalubres, incluso para los animales. No es posible sentir el olor ácido de las cárceles, escuchar historias de violencia y sufrimiento extremo, y no unirse a la lucha por una transformación profunda de este escenario. Este artículo quiere ser una invitación a que más personas entiendan la realidad de las mujeres presas y se sumen al combate contra el encarcelamiento femenino.

Compromiso político y enfoque sistémico preventivo como condiciones para hacer frente a la tortura en América Latina

En Honduras, en el año 2012, más de 360 personas murieron víctimas de un incendio en el penal de Comayagua[1]. En Panamá transcurre ahora el juicio de doce funcionarios imputados por la muerte de cinco adolescentes en el Centro de Cumplimiento de Menores de Tocumen en 2011, muertes al parecer causadas por un incendio provocado por policías que lanzaron bombas lacrimógenas al interior de unas celdas cerradas con llave y ocupadas. En Brasil, la guerra entre bandas rivales en la cárcel de Pedrinhas (Maranhão), provocó el asesinato de 62 reclusos dentro del penal en un año. Este caso se difundió por todo el mundo cuando circuló en los medios un vídeo que enseñaba la decapitación de internos por bandas rivales. Todos estos ejemplos son trágicos y brutales casos de violaciones a la integridad y dignidad de personas que se encuentran bajo la custodia de un Estado, casos que demuestran que la tortura y los tratos crueles, inhumanos y degradantes son prácticas recurrentes y constantes en América Latina.

Claves para una solidaridad con mayor capacidad de incidencia en el conflicto del Sáhara Occidental

A la hora de plantear una posible estrategia de la acción solidaria con el pueblo saharaui merece la pena establecer, al menos en cierta medida, los parámetros en los que se desarrolla últimamente la lucha por la autodeterminación del Sahara Occidental y examinar la capacidad actual tanto de la acción solidaria como de las propias organizaciones saharauis. Este artículo sólo pretende contribuir a la reflexión profunda y animar el intercambio entre los actores que citaré a continuación, para generar espacios en los que podamos compartir análisis y conclusiones como base de las nuevas propuestas de acción que vienen reclamándose desde hace mucho tiempo.

Encarcelamiento masivo. Cuando la excepción es la regla

Por primera vez en quince años, Brasil recibió en agosto al relator especial de las Naciones Unidas sobre la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. En un viaje de doce días, el abogado argentino Juan Méndez, él mismo víctima de la tortura en su país durante la dictadura militar, pasó por cárceles, centros de detención provisional e instituciones para adolescentes en conflicto con la ley en cuatro estados, además del Distrito Federal. Sus conclusiones y recomendaciones, al final de la visita, eran de la más variada naturaleza, pero una llamó especial atención, sobre todo por parecer no formar parte, en un primer momento, del mandato principal de la relatoría de tortura: la superpoblación de esos espacios de privación de libertad.

Solidaridad con el pueblo saharaui. ¿Alimentando una esperanza?

A principios del siglo pasado, Mohammad, el abuelo de Lalia, recorría el Desierto del Sáhara con su caravana de dromedarios para conseguir vender la sal y el oro que transportaban desde el Golfo de Guinea a las costas del Norte de África. Hoy, en el siglo XXI, Lalia espera las caravanas de alimentos que miles de personas solidarias del Estado español envían cada año a los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf (Argelia), ciudad a la que llegaba el abuelo de Lalia para vender sus mercancías. Terrible condena para un pueblo cuyo único delito es haber querido ser sólo saharauis, en su tierra (la que sobrevive en los mapas de su memoria, en la geografía de sus sueños), el Sáhara Occidental, ilegalmente ocupado por el Reino de Marruecos tras el vergonzoso abandono de España, que dejó a su colonia al albur de las rapiñas.