NO al aborto de Gallardón

Podemos decir que con la crisis hemos retrocedido 10 años. Hemos retrocedido en derechos a la educación libre, laica y gratuita. Hemos retrocedido en derechos a la sanidad para todas las personas. Hemos retrocedido en derechos a una costa libre de cemento. ¿Pero cuánto van a hacernos retroceder a las mujeres en nuestros derechos? ¿Cuánto quiere el PP que retrocedamos las mujeres en nuestro derecho a decidir?

La transición española como “proceso de construcción de paz”

¿Qué pasó con la transición española? ¿A dónde fueron a parar los sueños de las generaciones que lucharon contra el franquismo? Treinta y cinco años después de ese suceso, muchas personas en el Estado español, y fuera de él, siguen volviendo la mirada al período comprendido entre 1975 y 1978 y siguen pensando que ahí se cambió el rumbo de los tiempos y se pasó de la dictadura a la democracia ¿Es cierto eso? ¿Responde esta democracia a los sufrimientos, anhelos y luchas de las generaciones que gritaban “Abajo la dictadura, viva la transformación social”? Hoy, las grandes manifestaciones que recorren las calles españolas bajo la bandera del 15M gritan: ¡Lo llaman democracia y no lo es!

Lecciones del proceso de paz sudafricano

Analistas en todo el mundo aclaman el proceso de paz de Sudáfrica como un milagro. Éste condujo a un gobierno basado en la democracia y la justicia en lugar del apartheid, un sistema de leyes que afianzaban las divisiones de raza, género y clase (la ONU calificó el apartheid como “un crimen contra la humanidad”). Sin embargo, veinte años después de este milagro, Sudáfrica sigue siendo uno de los países más desiguales del mundo. La mayoría de los ricos sigue siendo parte de la minoría blanca; la mayoría de las personas negras no tiene una vivienda digna, agua potable, electricidad, suficiente comida, salud o educación. Éstos no son los resultados esperados por nuestra lucha de liberación.

El Salvador: dialéctica de la negociación

Los acuerdos de paz que pusieron fin a la guerra de 20 años en El Salvador son una especie de joya de la corona de las Naciones Unidas, sobre todo por el funcionamiento casi perfecto del alto al fuego. Sin embargo, la reflexión política impone la necesidad de distinguir entre guerra y conflicto, entre negociación y confrontación, entre diálogo y negociación, entre paz y guerra; y ésta es la lógica que seguiremos en las siguientes líneas.

Colombia: La paz más allá de los fusiles

El conflicto interno colombiano es un conflicto integral causado por la inequidad en la distribución de la riqueza, el poder político y la concentración de los medios de producción en pocas manos. Nos encontramos en un momento clave para el futuro de este país, pero las negociaciones actuales no parece que puedan llevar más que a un escenario de post-conflicto armado, es decir, de resolución de una de las expresiones de un conflicto mucho más amplio y complejo. La construcción de paz requiere ir más allá, requiere transformaciones reales del modelo hegemónico que no podrán darse sin la participación de toda la sociedad colombiana.

El suicidio de la izquierda árabe

Egipto estalló. Como era previsible. Y el estallido se ha llevado por delante a la izquierda árabe. Mejor dicho, a los restos de la izquierda árabe porque ésta, en realidad, se ha suicidado. La situación recuerda mucho a la película “La vida de Brian”, de los fantásticos Monty Python: en la escena final, un grupo de aguerridos –y bien armados- luchadores se acerca a quien consideran líder revolucionario, Brian, que está crucificado, y para salvarle… se suicidan. Pues eso viene haciendo la izquierda árabe desde las tan traídas y llevadas “primaveras”. Quien tenga interés en profundizar en la tesis de quien esto escribe que recurra a un viejo artículo de hace exactamente un año titulado "¿Dónde fueron todas las flores en la 'primavera árabe''?" (1). Quien no, que evite seguir leyendo y no pierda más el tiempo.